¿Qué tiene que ver la gripe con tu glucosa?
Con la llegada del otoño comienza también la campaña de vacunación frente a la gripe. Y cada año surge una pregunta entre las familias: ¿por qué es especialmente importante vacunarse cuando tenemos diabetes?
La gripe es una infección respiratoria causada por un virus que puede provocar fiebre, tos, dolores musculares y malestar general. Aunque habitualmente nos recuperamos sin complicaciones, en determinadas personas puede tener consecuencias más importantes.
Y cuando convivimos con diabetes tipo 1, hay algunas cosas que debemos conocer.
¿Cómo afecta la gripe a nuestra glucosa?
Cuando nuestro organismo lucha contra una infección, activa sus mecanismos de defensa y libera determinadas hormonas, como el cortisol y la adrenalina, que pueden aumentar la resistencia a la insulina.
Esto significa que, durante una gripe, podemos encontrarnos con glucosas más elevadas de lo habitual y mayores necesidades de insulina, incluso aunque estemos comiendo menos.
Pero también puede ocurrir lo contrario: si tenemos poco apetito, vómitos o dificultades para alimentarnos, pueden aparecer hipoglucemias.
Por eso, durante una infección es especialmente importante prestar atención al control de la diabetes y seguir las recomendaciones de nuestro equipo sanitario.
¿Por qué se recomienda la vacunación antigripal?
Las personas con diabetes presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves por gripe, incluso cuando mantienen un buen control glucémico.
Vacunarse ayuda a reducir el riesgo de contraer la gripe y de presentar complicaciones que puedan requerir hospitalización.
No significa que todos los niños y adolescentes con diabetes vayan a sufrir una gripe grave. Significa que disponemos de una medida preventiva que puede ayudarnos a reducir ese riesgo.
¿Puedo tener gripe aunque me haya vacunado?
¡Sí! Y es importante que lo sepamos.
La vacuna antigripal no garantiza una protección del 100 % frente al contagio.
Su efectividad puede variar cada temporada dependiendo, entre otros factores, de los virus que circulen y de su similitud con los incluidos en la vacuna.
Sin embargo, vacunarnos disminuye la probabilidad de enfermar y, si finalmente contraemos la gripe, puede reducir el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad y necesitar hospitalización.
Es decir, estar vacunados no significa ser inmunes a la gripe, sino contar con una protección adicional frente a ella y sus posibles consecuencias.
¿Y cuándo debemos vacunarnos?
La vacunación frente a la gripe se recomienda todos los años, desde los 6 meses de edad, en niños y adolescentes con diabetes.
En España, la campaña 2026-2027 incluye:
A todos los niños y niñas entre 6 meses y 5 años, independientemente de que tengan diabetes.
A los mayores de 5 años con diabetes, por tratarse de una condición de riesgo.
¿Y por qué todos los años? Porque los virus de la gripe cambian y la protección inmunitaria disminuye con el tiempo. Por ello, las vacunas se revisan y actualizan cada temporada.
Y si finalmente aparece la gripe…
Estar vacunados no significa que debamos descuidar el control de nuestra diabetes.
Cuando aparece una infección, debemos aumentar la vigilancia de la glucosa, comprobar las cetonas cuando esté indicado, mantener una adecuada hidratación y adaptar el tratamiento siguiendo nuestras pautas de días de enfermedad.
Recuerda que la insulina basal no debe suspenderse, aunque el niño o la niña coma menos. Si aparecen vómitos persistentes, cetonas elevadas o dificultades para mantener la hidratación, es importante solicitar atención sanitaria.
La vacunación es una de esas herramientas de PREVENCIÓN y CUIDADO que tenemos a nuestro alcance.
Cuidar la diabetes no consiste únicamente en saber actuar cuando algo ocurre, sino también en intentar evitar que ocurra.










